Presentación
En todo hecho de trascendencia histórica existen antecedentes y también consecuencias, representadas a la vez por sucesos de similar, menor o mayor significación; sin embargo, los antecedentes que culminan en el acontecimiento principal y las consecuencias que dicho acontecimiento originan, constituyen la historia de una nación, de un estado, de un país.
En este entendido el 25 de Mayo de 1809 antecede al hecho central: la República Argentina, como culminación de la Reconquista y Defensa, en ocasión de las Invasiones Inglesas a Buenos Aires, y como secuela de la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 9 de Julio de 1816 que es fundamento de la Nación Argentina.
Pero, es trascendente incluir, tanto entre antecedentes como en consecuencias, otros hechos de menor importancia, anteriores o intermedios que tienen nítida influencia en los principales.
En la historia argentina oficial, la que se expone en los libros de texto, por omisión voluntaria o involuntaria de los historiadores, se omiten hechos que son parte de la cadena formada por los anteriores al momento principal y los posteriores, con lo que la exposición queda incompleta, con la incertidumbre de que alguien quiera o pueda completarla.
La omisión de hechos incluye, por supuesto, la indiferencia en cuanto a las acciones valerosas realizadas por personas, muchas veces con riesgo de la vida, sin cuyo concurso los hechos antecedentes no hubiesen sido posibles, como es el caso del esforzado ingeniero catalán Don Felipe Sentenach, que con riesgo de su integridad física y vida misma, ingresaba al Fuerte en posesión de los ingleses, para medir las distancias que le permitiesen volar el baluarte, es uno de los héroes máximos de la Reconquista, aunque pocos conocen su temeridad, igual que la de otros precursores de la libertad.
Retrocediendo en el tiempo de la historia oficial, se encuentra la ponderación de Túpac Amaru, el principal protagonista de la mayor sublevación indígena en el Virreinato del Perú, pero se excluye a Túpac Katari un émulo con buen resultado del cacique peruano que en 1781, en una de las intendencias del norte del Virreinato del Río de la Plata, fue precursor y mártir por la libertad al morir descuartizado, antes de la ejecución de su esposa e hijos y que antes de sufrir la condena hispana exclamó en aymara, su lengua: “A mi me matan, pero volveré y seré millones”.
Hechos notables anteriores al 25 de Mayo, con significación reconocida para el Virreinato del Río de la Plata, como la insurgencia y declaración de derechos de los criollos para liberarse del yugo español, reprimida sañuda y cruentamente en el Alto Perú, parte de la jurisdicción platense, merecen sólo uno o dos párrafos, sin que historia oficial reconozca a los valerosos hombres que realizaron las acciones que merecen ponderación en la proporción a sus bizarros actos.
Se hace referencia mínima a los esfuerzos de Don Martín de Álzaga que, con su connota intervención en la Reconquista, ofrendó dinero y energía personal buscando la libertad del Río de la Plata, junto a la temeraria participación, al frente de los españoles que estaban en el lado de los criollos.
Cunde la vacilación cuando, por un lado, se juzga y condena a los dos traidores que liberaron al comandante de las fuerzas que invadieron Buenos Aires en 1806 y posteriormente, por otro, se envía ante los representantes de la corona inglesa en Londres, a uno de ellos en comisión oficial de la Primera Junta. ¿Los dos criollos fueron traidores o patriotas?
Frente al descuido, pero con la esperanza que se siga desentrañando la historia previa y durante la Semana de Mayo, conviene recordar que la historia es la narración y exposición de sucesos pasados dignos de memoria, los acaecimientos y hechos políticos, sociales, económicos, culturales, de un pueblo, de una nación.
Pese al olvido de hazañas notables:
¡Gloria al Primer Gobierno Autónomo en Iberoamérica!
¡Gloria a los precursores de la Libertad!
¡Gloria a quienes ofrendaron su vida en búsqueda de la independencia!
¡Gloria a Mariano Moreno y Manuel Belgrano, héroes de la Gran Patria que se debió heredar del Virreinato del Río de la Plata!
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