miércoles, 1 de septiembre de 2010

PRESENTACIÓN: La Gloria Antes del 25 de Mayo

Presentación

En todo hecho de trascendencia histórica existen necesariamente antecedentes y también consecuencias, representadas a la vez por sucesos de similar, menor o mayor significación; porque, los antecedentes que culminan en el acontecimiento principal y las consecuencias que dicho acontecimiento originan, constituyen la historia de una nación, de un estado, de un país.

En este entendido la Revolución del 25 de Mayo de 1809, como hecho central, tiene como antecedes la Reconquista y Defensa, en ocasión de las Invasiones Inglesas a Buenos Aires y como consecuencia la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 9 de Julio de 1816, fundamental evento para la Nación Argentina.

Pero, es relevante incluir, tanto entre antecedentes como en consecuencias, otros acontecimientos de mayor, igual o menor importancia, anteriores o intermedios que tienen nítida influencia en los principales.

En la historia argentina oficial, la que se expone en los libros de texto, por omisión voluntaria o involuntaria de los historiadores, se omiten sucesos que son parte de la cadena formada por hechos anteriores al momento principal con lo que la exposición queda incompleta, con la incertidumbre de que alguien quiera o pueda completarla.

La omisión de hechos encarna, por supuesto, enorme indiferencia en cuanto al accionar valeroso de personas, muchas veces con peligro o pérdida de la vida, sin cuyo concurso los hechos antecedentes no hubiesen sido posibles. Ilustra en este sentido el caso del esforzado ingeniero catalán Don Felipe Sentenach, que arriesgando la vida, tuvo protagonismo temerario en la Reconquista, sin que los historiadores le ubiquen entre los héroes máximos, de ese episodio histórico.

Retrocediendo aún más en el tiempo, la historia oficial, pondera a Túpac Amaru, el principal protagonista de la sublevación indígena en el Virreinato del Perú, pero excluye a Túpac Katari un émulo del cacique peruano que en 1781, en la Intendencia de La Paz, dentro la jurisdicción del Virreinato del Río de la Plata, fue precursor y mártir por la libertad que antes de ser descuartizado y cortada su lengua, exclamó en aymara: “A mi me matan, pero volveré y seré millones”, también algo después sufrieron la condena hispana su esposa e hijos.

Hechos notables anteriores al 25 de Mayo, con significación reconocida para el Virreinato del Río de la Plata, como la insurgencia y la primera declaración de derechos de los criollos para liberarse del yugo español, reprimida sañuda y cruentamente en el Alto Perú, dentro de la jurisdicción rioplatense, merecen sólo uno o dos párrafos, sin que historia oficial reconozca a los valerosos protagonistas de acciones merecedoras de reconocimiento en proporción a sus bizarros actos.

Se hace referencia mínima a los esfuerzos de Don Martín de Álzaga que, con su connotada intervención en la Reconquista, ofrendó dinero propio y energía personal buscando liberar al Río de la Plata, al frente a la heroica participación de los españoles que apoyaban a los criollos.

Cunde incertidumbre cuando, por un lado, se juzga y condena a los dos traidores que liberaron al comandante de las fuerzas invasoras de Buenos Aires en 1806 y posteriormente, por otro lado, en 1814 Rodríguez Peña recibió el grado de teniente coronel de artillería, enviado a Río transmitió a Strangford detalles sobre la caída de Montevideo, algo más tarde fue nombrado administrador de la Aduana de Montevideo. En 1808 Padilla fue enviado a Londres, para colaborar a una vacilante tercera invasión inglesa al Río de la Plata; poco después de la Revolución de Mayo en 1810, por sugerencia de Nicolás Rodríguez Peña, la Primera Junta envió a Padilla a Río de Janeiro para entrevistarse con Percy Clinton Sydney Smythe, sexto vizconde de Strangford, que ejercía la embajada británica ante los reyes de Portugal, en ese país y en Brasil; y a comprar armas a los Estados Unidos. Pero, no tuvo éxito en ninguna de estas dos misiones. ¿Los dos criollos fueron traidores o patriotas?

Frente al descuido, pero con la esperanza que se siga desentrañando la historia previa y durante la Semana de Mayo, conviene recordar que la historia es la narración y exposición de sucesos pasados, acaecimientos y hechos políticos, sociales, económicos, culturales, de un pueblo, de una nación que son dignos de rememoración eterna.

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